Escuchar la palabra “acné” es un recuerdo de nuestro pasado como adolescentes en que teníamos que lidiar con este padecimiento, la única forma de controlarlo era imaginar que no existía y atender a los consejos de la abuela como ponerse savila o cualquier crema que mamá compraba que veía en televisión, sin embargo, hoy en día estos problemas parecen empezar a desaparecer pues se desarrollan nuevos productos y tratamientos para que la vida de los jóvenes sea más llevadera.

Visitar a un dermatólogo podría ser una opción bastante amigable, pues él nos dictara que tipo de tratamiento conviene llevar, además, de que puede evitarnos malos ratos como las infecciones que muchas veces, en nuestra angustia por intentar exprimir los barritos o la comezón que el acné trae consigo, desarrollamos sin desearlo, y en caso de que sea un tipo de acné avanzado el dermatólogo también nos orientará y buscará la forma para que no queden cicatrices que puedan ocasionarnos una mala apariencia.  

Dirás, la apariencia no lo es todo, pero cuando estamos jóvenes somos realmente sensibles a todo lo que nos rodea, y el bulliying por acné es algo que desgraciadamente sigue existiendo en las escuelas de todo el mundo, esto debido a la apariencia visiblemente afectada que el paciente sufre. El ser molestado y agredido por algo tan natural como el acné puede ocasionar severos estragos en la auto-estima del adolescente, por eso es importante ayudarlo a pasar por este momento y buscar la manera de que su apariencia no se vea tan afectada.

¡Pero no sólo los adolescentes tienen acné!

Junto con la larga lista de padecimientos que aún no se saben por qué es que existen, el acné neonatal se agrega. Es decir, también los bebés pueden sufrir de acné, y a este tipo de acné se le conoce como acné neonatal, está ligado con la sobrestimulación de glándulas sebáceas del bebé transmitidas por medio de las hormonas de la madre durante el embarazo, otra posible causa, no muy lejos de la dicha anteriormente, es que las madres no tuvieron una alimentación adecuada y por eso es que ocurre la sobresimulación en la piel de los bebés.

Este tipo de acné se puede presentar desde el nacimiento del bebé o durante los primeros meses de vida del infante, sin embargo, no es tan nocivo como otros, lo nocivo es sí el acné se vuelve infección y no es tratado con delicadeza. En la mayoría de los casos este acné suele desaparecer por sí mismo después de un par de días y no deja ningún tipo de cicatriz, pero sí el acné prosigue después de seis meses de vida, este problema se convierte en algo más grande llamado “acné infantil”, el cual debe ser tratado con tópicos y medicamentos de administración oral. Tratado por un profesional puede desaparecer entre uno o dos meses sin dejar ningún tipo de rastro en el infante.

¿Qué hago con mi acné?

Sí sospecha que tu bebé sufre de acné neonatal la mejor recomendación es que no intentes ponerle ningún tipo de crema y lo lleves de inmediato con un dermatólogo que determinara medicina especial para él, recuerda que la piel de los bebés es sumamente delicada y el mínimo roce o quemadura puede ocasionarle mucho dolor.

Pero sí eres un adolescentes que atraviesa por esta difícil etapa, además de ir al dermatólogo, procura no comer alimentos ricos en grasas, o fuentes de proteínas, evita a como dé lugar las sodas y las frituras empaquetadas. Toma en exceso agua y baños solares en los primeros rayos de la mañana o los últimos de la tarde. Usa jabón neutro y no te toques la cara con las manos sucias.

¡Ah! Cierto, y por nada del mundo te revientes las espinillas pues además de que quedaran marcas en tu rostro, puedes ocasionarte una fuerte infección.